PANTEON EMBERA
PANTEON EMBERA
(El
mito, una forma de ordenar el universo)
Por: Antonio María
Cardona
Antropólogo UN.
Instituto de
Investigaciones
Ambientales del
Pacifico-IIAP
“Sueñe y cuéntele a su
gente, aunque no le crean,
Que aquí en la selva hay
hombres que no sabemos nada,
Pero lo soñamos todo, y
que el sueño es el camino del conocimiento”.
(Sakidi, sacerdote embera, alto río Sinú-Córdoba).
“Si no existiera una ley
de origen,
Andaríamos ciegos y
perdidos en el mundo”
(Milton Cabrera, docente embera río Chorí-Chocó)
Abstract
El
presente artículo trata del estado actual del conocimiento tradicional de las
comunidades étnicas emberas y afrochocoanas del Golfo de Tribugá,
Chocó-Colombia. Basado en los resultados de la investigación diagnostica
que realizo en estas etnias, con el
Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacifico, Quibdó.
En primera instancia, se
definen las categorías socio-antropológicas
y ambientales de análisis del conocimiento tradicional. Luego se abordan
los elementos de caracterización de los saberes tradicionales de estas comunidades; fortalezas y debilidades, los
peligros de que pierdan la memoria colectiva ante los inminentes cambios
culturales a que se verán abocadas, por los planes de desarrollo no sostenible,
de intereses nacionales e internacionales: carreteras, puerto marítimo,
complejos turísticos hoteleros, etc. La valoración de la comunidad internacional
a la preservación del conocimiento tradicional de las comunidades
tradicionales. Termina con una mirada política, de sensibilidad de conciencia
ambiental, ante la necesidad de apoyar el fortalecimiento de los saberes
ancestrales de estos Pueblos autóctonos del Chocó, como una posible estrategia
de supervivencia étnica y cultural, bajo
los acuerdos internacionales de protección de la diversidad biológica y
cultural.
Palabras Claves; conocimiento tradicional, chamanismo,
memoria colectiva, tradición oral.
PRESENTACIÓN
El presente texto es un análisis
antropológico de los principales mitos emberas, sustentado en la investigación
diagnostica que realizo desde inicios del año en curso en la comunidades
indígenas de Jawa, Tandó, Nuquí arriba y Panguí-yucal; región del golfo de
Tribugá, municipio de Nuquí costa pacífica chocoana, reforzada con mi experiencia de otras
investigaciones sobre cosmogonía embera en varias comunidades del Chocó y
Córdoba en la década de los años 80 años. La tradición oral, fuente y base del
análisis proviene de ancianas y ancianos,
sacerdotes emberas, llamados jaibaná (teólogos y filósofos naturalistas), de
mayores llamados en algunas comunidades noko, los caciques principales (jefes
naturales tradicionales, remplazados hoy por gobernadores), y algunos docentes
bilingües.
METODOLOGIA
La
metodología para obtener esta información está un poco lejos de la academia y
la antropología clásica. Notas rápidas de campo y la fotografía como registro
etnográfico. El método ha sido el método
embera, aprenderme las historias, escribirlas en la memoria, y luego en el
papel. Mis recopilaciones son en rumbas al calor de la chicha y el licor, de
tardes solariegas y largos caminos; travesías por la selva en lentas canoas a
impulsos de palanca o de las corrientes, y para olvidar el tiempo del viaje que
parece detenido y la premura por llegar, de las bocas de los bogas brotan las
leyendas, las creencias, los historias de vida, porque el embera verdaderamente
habla cuando no se le pregunta. De los pescadores y cazadores en los descansos
de las jornadas de caza y pesca en las quebradas, sentados sobre las piedras a
la umbría del follaje mientras las mujeres cocinan los peces en rusticas e improvisadas
barbacoas. Las recopilaciones de: “cuénteme una historia antigua”, grabadora y
libreta en mano, no tienen la sabrosura del momento de relajo. El narrador se
frunce, se pone nervioso, incomodo, olvida fácilmente aspectos, incluso
trayectos de la historia, por lo que hace rato, dejé de usar este agresivo
método. Ganarse la confianza del interlocutor es el secreto, y para eso se
necesita tiempo y convivencia. Las investigaciones de 3 o 4 días no sirven al antropólogo.
Algunas
de las historias reseñadas en 2012 han sido posibles porque han sido recogidas
es sus propios espacios y tiempos por investigadores comunitarios emberas que
se están formando como tales con la investigación que actualmente realizamos.
Las
historias contadas por los emberas omiten lo tácito de su cultura, pues todos
la conocen, la viven; yo las amplió dándole ese contexto faltante para el
lector no indígena. Hago las conexiones pertinentes, cuando las obtenemos de
los mismos relatos en otros informantes. El objetivo es encontrar el hilo ancestral
para tejer la colcha de retazos que actualmente es la zaga embera. Los
antropólogos no somos otra cosa que traductores de cultura.
MITOS PRINCIPALES
Origen del origen
Al
principio no había nada. Ni dioses ni mundos ni animales ni hombres. Al
principio no había nada. Soledad, oscuridad y vacío. El misterio. Lo que no se
puede conocer. Pero algo… que es más atrás de la memoria, del pensamiento y la
palabra, deseaba. Había intención de ser. Intención que era de colores y de
música celeste. Lo primero era la Nada y al mismo instante fue una inmensa luz
más grande y más fuerte y luminosa que todas las estrellas que vemos y no vemos
en el firmamento; era Jai naciendo,
formándose, haciéndose así mismo, era Ankoré
generándose, haciéndose él mismo, y de ese mismo torbellino de ser, salió, se
generó Tachi-nave, la primera diosa y
mujer, la primera sabia y chamán, la que iluminó a su marido para que creara al
hombre y le indicara como hacerlo. Después todo fue calma y movimiento, y de lo
insondable, incognoscible, inconcebible brotó la memoria, el pensamiento y la
palabra. Dayi Ankoré no tiene forma
porque tiene todas las formas, es hombre y
Padre de todo lo existente, al igual que los es Tachi-nave, mujer, madre principal de todo lo existente Ellos son lo femenino, lo masculino y lo
asexuado. Eran nuevecitos porque tenían toda la vejez del Universo. Dayi-Ankoré Lanzó un escupitajo el agua
primera, y de allí salió, se generó Karagabí,
el del cuerpo resplandeciente como luz; destellos dorados y vestido de
filigrana, y en el mismo instante, al mismo tiempo salió, se generó Pakoré wera, la hermosa núbil pintada de
jawa y vistosos collares de arco
iris, la sabia anciana de cabello negro y largo que le arrastra, y allí en el
mismo punto, al mismo tiempo y de la misma saliva, salió y se generó también
Tutruika, el
Dios oscuro, que regirá un mundo de hombres grises, que no tienen boca ni
tienen culo y son inmortales. [1]
Ley de Origen
Dayi-Ankoré,
nuestro padre tuvo tres hijos, que son también tres dioses y también nuestros
tres primeros hermanos: Karagabí,
Tutruika y Pakoré wera. Los tres son los sabios primeros, los primeros jaibaná. Fueron designados por Dayi- Ankoré para que crearan los cinco
mundos que existen. Karagabí creó el
mundo de los hombres, a Papá Egoró, la Madre tierra y Nentre
el mundo azul de los dioses, donde estos se retirarán después de haber creado y
ordenado el Universo. Tutruika creó
el mundo de los inmortales, los sin culo, llamado Armukurá. Pakoré wera,
creo la Naturaleza, los animales y las plantas, el mundo de todo lo vivo. Ella
es la sabedora primera de las plantas medicinales. También creó el mundo de los
Yambera; el mundo de los jai, de los espíritus; entidades
malévolas y benévolas que pueden afectar al hombre. Dayí-Ankoré, Dios principal agradeció a sus hijos el haber creado
los mundos, pero aún no estaba satisfecho, sentía que algo faltaba. Su mujer le
sugirió, qué porque no creaba a alguien para que pudiera administrar y gozar de
lo creado. El acogió el consejo y
decidió hacer al hombre para que habitara la Madre tierra que estaba sin goce y
sin administración.
Creación
del hombre[2]
Ankoré empezó
a tallar un muñeco con figura humana en palo de oquendo; quería que el hombre fuera fino, que durara siempre, que fuera
inmortal. Ensimismado estaba en su
labor, cuando el duro oquendo hizo resbalar la hoja cortante y Ankoré se hirió en un dedo, ya el hombre
estaba casi terminado. Molesto dejó su labor inconclusa. Es por esto, que el
hombre no es completo ni tampoco inmortal.
Nuevamente
Tachi-nave su mujer, le sugirió, hazlo de otro material que sea
más blando, más dúctil. Ankoré se fue
a la playa del primer río, cogió tierra y la mezcló con agua y modeló dos muñecos con forma humana y con
su aliento les infundio vida, apareció la primera pareja humana, hombre y mujer
nacieron al mismo tiempo, con sus igualdades y sus diferencias; donde uno, no
puede estar sin el otro, después hizo varios muñecos y de la misma manera les
infundió vida y así nació la muchedumbre. Es por eso que cuando morimos nos
volvemos tierra, volvemos hacer lo que antes éramos.
Los dioses ordenan el mundo
Al
inicio del mundo los animales eran como los hombres, y los humanos podían
hablar con ellos. Pakoré wera, el
espíritu de la naturaleza dio los elementos esenciales de la vida de los
hombres a los animales para que los custodiaran y los administraran bien, bajo
el principio de igualdad y oportunidad para todos, a nadie se les podía negar. Genserá, fue custodia del agua. Jimo del fuego y Kumbarrá de las semillas.
Cuando
los hombres agotaban sus elementos acudían a los custodios para que le
suministraran más. Pero los hombres no hicieron buen uso de los elementos.
Negaron el agua a una anciana que tenía sed. No cuidaban ni sembraban las
semillas, otros mezquinaron el fuego y no les importó que los otros comieran
crudo los alimentos o titiritaran de frio. Los animales custodios procedieron
drásticamente, violando la ley, negaron. Genzerá
escondió el agua en la comba de un jenené
gigante. Jimo escondió el fuego en su
madriguera debajo de la tierra donde tenía su tambo. Kumbarrá escondió también las semillas y por mucho que le rogaban
los hombres, no les daba el secreto de como cultivar.
En
ese tiempo los hombres no conocían la hermana Muerte, sólo conocían la hermana
Vida; porque la Vida y la Muerte son dos
opuestas hermanas gemelas, y donde está una, muy cerca está la otra. Son inseparables. Nadie todavía había
subido a horcajadas sobre Ankosotor,
el golero blanco para viajar a Bajá,
el mundo donde van los muertos. Los hombres empezaron a morir. Contaron de la
desaparición de los elementos esenciales para la vida y la rotunda negativa de
los custodios a los dioses. Los dioses intervinieron, y cada solución para
devolver a los hombres los elementos vitales, es una larga leyenda. A genserá la volvieron hormiga negra, y
del árbol sagrado del agua brotó el mar, los ríos, ciénagas, lagunas y demás
fuentes de agua, a jimo lo volvieron lagarto y los hombres gozaron del fuego
y a kumbarrá, pájaro mochilero u
oropéndola, y los humanos conocieron el arte de la agricultura.
Edades humanas. Fracaso y
nuevas generaciones
La
primera generación de hombres embera
fracasan y los dioses los convierten en animales. Los dioses crean una segunda
generación de hombres que también fracasan, se vuelven promiscuos y no acatan
ninguna regla sexual. Los dioses los ahogan en grandes ollas de barro. Karagabí
decide probar nuevamente y crea la
tercera generación que sucumbe con el conquistador español, y la cuarta, se
genera de los pocos supervivientes y son los actuales emberas de Colombia, que están repartidos en muchas partes de la
geografía nacional, pero la mayor población se concentra en el Chocó, su
territorio ancestral.
De
su saliva Karagabí crea una pareja
humana. Da a la mujer una totumita de oro y al hombre una gota de agua, para
que la coloque cuidadosamente en la totuma de la mujer, ella debe voltearla con
cuidado sobre la tierra, el hombre la deposita, pero ella nerviosa y asombrada
por los destellos dorados de su tutumita de oro, y curiosa por ver qué pasaba
con la gota de agua, la mueve bruscamente y la gota originaria se fragmenta y
cuando la voltea la totuma sobre la tierra, muchas gotitas menudas quedan por
fuera de la totuma. Cuando levantó la totuma salieron muchos hombrecitos que
fueron creciendo con el viento, y es la tercera generación de los emberas. Los de fuera de la totuma
fueron los demás grupos humanos existentes. Los que más cerca quedaron de la
totuma, fueron los Tule, que ellos
llamaron Jurá (enemigos), porque
rabiosos por no quedar debajo de la totuma, flecharan al dios y se enemistaron
con los emberas. Durante mucho tiempo
los tules o Cunas fueron enemigos
acérrimos de los emberas, actualmente
eso es pasado, hoy luchan hombro a hombro por sus derechos y su cultura. El que
más lejos quedó de la totuma fue el hombre blanco, por eso es tan desprendido y
alejado del alma de las cosas. Esta parte de la zaga es la más oscura y
fragmentada entre los actuales emberas.
Los dioses se retiran
Después
de ordenados los mundos, creadas las diferentes generaciones de hombres, los
Dioses principales se retiran a Nentre
el mundo azul. Tachi-nave, Ankoré, Tutruika, Karagabí y Dobeiba, semidiosa de las
artes y los oficios, diosa de la lluvia y de los vientos, hija de Karagabí con
una mortal, desconocida hoy por las comunidades del Pacifico, no volverán a
intervenir en la vida de los hombres.
Cualquier acción estará mediatizada por los que quedan en los mundos,
Pakoré wera, Antomiá, las entidaes de
los yamberas, especialmente los jai. El hombre queda a libre albedrio,
pues en la punta de la naríz está su suerte y en la punta de sus pies su
destino. Ellos verán o andarán
ciegos. Es por esto que el embera no
adora a los dioses, no tiene cultos específicos hacia ellos, ni levanta altares
o recintos para su veneración.
Solo
en los sueños los dioses pueden tener alguna manifestación.
ANALISIS
Panteísmo, animismo y
naturalismo embera
Ankoré es el Jai primero y todo es una manifestación
de él. Todo tiene jai: la piedra, el
viento, el río, la estrella, los animales, las plantas, el hombre. Todo. Es por
esto que el hombre puede comunicarse con un animal, con una planta, a través de
sus jais, de jai a jai, el lenguaje
cifrado de las esencias, de las energías, de los espíritus.
Mitos, leyendas y cuentos
Aunque
en el lenguaje común mito y leyenda son sinónimos, en las ciencias humanas no.
La antropología diferencia claramente mito de leyenda. Ambas se definen como narraciones
extraordinarias y maravillosas de un pueblo, pero los mitos están referidos al
origen de las cosas. El mito siempre da cuenta del origen de algo: el universo,
el mundo, el hombre, los propios dioses, los elementos fundamentales de la
naturaleza ( el agua, el fuego, la lluvia, el relámpago ,el trueno, etc). En
los mitos, los principales protagonistas son los dioses. Las leyendas están
referidas a sucesos extraordinarios donde los protagonistas son los semidioses,
los seres excepcionales o héroes, especialmente los héroes culturales como los
llama la antropología; aquellos extraños o excepcionales hombres capaces de hazañas y epopeyas más allá
del olvido. El cuento por el contrario
está referido a sucesos de la vida cotidiana y del hombre común, seres muchas
veces anónimos, sin nombres, aunque los sucesos sean mágicos, sobrenaturales y
extraordinarios, los protagonistas son
humanos, animales o entidades sobrenaturales del mundo de los espíritus.
Los
antropólogos categorizan los mitos en principales y secundarios, Los mitos
principales o primordiales o de origen están referidos a los orígenes del
hombre, del Cosmos, de los hechos o fenómenos naturales o humanos más
relevantes. Los mitos secundarios dan cuenta del origen de una especie en
particular. Un mito de origen, es la creación del hombre embera, un mito secundario el origen del chontaduro, algunos mitos
secundarios están entonces en la categoría de leyendas, pero no todas las
leyendas son mitos secundarios.
En
literatura no hay líneas tan tajantes y una leyenda o un mito, bien podrían ser
un cuento. Los actuales emberas del
municipio de Nuquí, llaman indistintamente a estos tres tipo de narraciones
“chistes” o “cuentos”. Los viejos emberas
son más rigurosos, para ellos ninguna de esas denominaciones son válidas,
ni la de los antropólogos ni la del hombre común. Para ellos son historias.
Historias reales que le sucedieron a los humanos ancestrales y le suceden
todavía al pueblo embera. Aquí la
importancia del mito y la leyenda, son realidades de las cuales no se duda
porque el mundo está allí para corroborarlo. Pakoré Wera creo los árboles y los animales y ellos están ahí para
testificarlo. Los jai existen, porque
cuando una persona se enferma fue un jai
cachirúa que se le metió, y la única manera de alivio es sacándolo del
cuerpo (sabio principio medico). Las plantas ayudan, pero es la acción mágica
del jaibaná la principal arma contra el mal de jai.
Aunque
el mundo fue creado por los dioses para bienestar del humano, los mitos son
claros que el mundo embera, se mueve
por las oposiciones y su continua lucha y movimiento lo trunca o lo desarrolla.
Existe un jai kachirúa (malo), pero
también existe un jai bía (bueno),
capaz de combatirlo.
En
el plano metafísico, la luz existe porque vino de la oscuridad, la oscuridad
también es luz, porque en ella está implícita. Nunca habrá eterna luz, ni
eterna oscuridad, la lucha de contrarios produjo el Universo. La lucha de
contrarios justifica el mito del eterno retorno, fuimos credos de la tierra y
tierra volveremos a ser.
Jaibaná, el protagonista principal de los mitos.
Mujer
u hombre, el jaibaná es el mago de la
tribu, el sacerdote. el filósofo, el poeta, el soñador, el vidente, el cantor, el médico, psicólogo y
consejero. El jaibaná es el ser que
mediatiza al hombre con lo sagrado, vinculo y puerta al mundo de lo
sobrenatural y lo divino. El guerrero del espíritu, que enfrenta a las
entidades maléficas, les disputa su poder y lo hace suyo cuando vence, o se
retira prudente cuando esta ante fuerzas superiores. En muchos casos, ni
siquiera es posible el retiro, muere, es el precio que se paga por el
conocimiento.
Desde
que están en el vientre materno, un jaibaná
droma (chamán grande) puede saber si el niño que va a nacer puede ser o no jaibaná; vienen marcados por la
naturaleza, no como los seres de Macondo marcados para la muerte, sino para la
vida. Tienen más energía que los demás humanos, y el jaibaná lo puede ver, no
con estos ojos, sino con los ojos del
ver, la conciencia y el entendimiento en estado onírico o de transe.
EL
camino del conocimiento es el sueño, dice Sakidi,
un sabio y chamán del rio Sinú.
¿Cuánto
dura hacer un doctorado?, me preguntó una vez
Sumando
los años de primaria, bachillerato, pregrado y doctorado unos 20 años le dije,
bueno para ser soñador experto se necesitan entre 40 y 60 años. Borraba con su
dedo untado de negra jawa mis ánimos
de “soñador”, pues le insistía que me enseñara.
Todo
está en uno me decía, las plantas de poder solo ayudan, pueden abrir las
primeras puertas de la “dimensiones”, como tú dices, pero las puertas son
infinitas como infinito es el universo.
Esto
nos da una dimensión del largo trabajo jaibanístico entre los emberas, conocen
cientos de especies útiles y medicinales, curan a los enfermos con tomas,
baños, emplastos, etc., hacen los cantos de jai que duran noches enteras,
entran en trance por el canto, ingesta de chicha y alcohol fuerte de alambique,
“biche” o “chirrínche”, la meditación, el susurro de una palma o el constante
tintinear de sus finos bastoncillos de canto y poder; labrados primorosamente
en maderas finas, que dan un sonido casi metálico, para ver la planta que puede
curar al enfermo, para llamar a los “aliados”, jai benefactores que combatan a los malévolos y los expulsen del
cuerpo del enfermo. Hacen conjuros, alejan a los malos espíritus, curan la
tierra para la buena cosecha, limpian los ríos de fieras y aconsejan a su gente
por el camino del buen vivir. Respetan la naturaleza y sus especies y si han de
temar algo de ella para sus necesidades o para las necesidades de los otros,
piden permiso a sus dueños. Porque toda especie tiene un dueño, una madre a la
que no hay que enfadar o violentar. Los
actuales problemas sociales de sus comunidades lo atribuyen al alejamiento del
hombre con lo sagrado. A la ambición blanca que enfermó el alma embera, y para la cual no hay cura
conocida, sino la voluntad de la nuestra para volver a vivir lo más posible en
paz con la naturaleza, pues el hombre siempre es y será un agresor.
Conocen
las historias míticas, las transforman con sus propias experiencias oníricas
cada vez que las cuentan, pero manteniendo sus arquetipos ancestrales, aunque
siendo realistas ya se cuentan muy poco, como me decía un anciano, “a mí nadie
viene a preguntarme si conozco una historia, yo me las guardo”
Y
no le da tristeza, le reclamo.
Si,
mucha tristeza, pero yo no puedo obligarlos a que me oigan. Esto se derrumbó.
Corta lacónico, escondiendo la palabra.
La mujer protagonista
principal invisible.
Parece
que las pasadas sociedades emberas
eran más equitativas con la mujer, su importancia la demuestran claramente los
mitos, pero la sociedad embera es
machista; hasta hace poco se practicaba la clitereptomía, extirpación o
cercenamiento del clítoris (cortarlo simplemente), principal órgano de placer
en la mujer, hoy rotundamente prohibida por las organizaciones. En mitos y
leyendas las mujeres están a la sombra. Pero hay mitos que desde esa oscuridad,
muestran claramente su protagonismo de género.[3]
FUNCIÓN DE LOS MITOS
A
nivel social, de la sicología colectiva, aun los mitos cumplen una función de
regulación social e incluso ecológica.
Los
mitos y leyenda tienen carácter lúdico, recrean y explican el mundo, también
son códigos de normas, tabúes y prescripciones y consejos de lo que no se debe
hacer o ser. Veamos ejemplos:
·
Explicativa
(del porqué de algo):
Para
explicar porque la tortuga chivigí,
tiene el caparazón inferior hundido y porque Amisurrá, el mono cotudo, tiene aplanadas la nariz (chata) y solo
se le observan las ñatas, se recurre a la leyenda de cuando estos dos
personajes se enfrentan en una lid amorosa por la joven venada y se golpean en
esas partes.
·
Ecológica
Creen
los emberas que en las pozas
profundas habitan seres del mundo de los yambera,
los Nusí, peces enormes de fauces
voraces, capaces de trozar el tronco de un hombre en dos partes de una sola
dentellada. Se cuidan los pescadores de las áreas de nusí, lo que significa un alivio para los peces, sometidos hoy a
una absurda sobreexplotación del recurso íctico, que por pescas nocivas,
antiecológas de negros e indígenas han realizado en el pasado envenenando las
aguas con plantas altamente toxicas, que han
puesto en serio peligro las poblaciones de peces. O la captura de
alevinos en época de reproducción con mallas de toldillos donde se capturan
miles, millones de pequeños pececillos que nunca darán nuevas crías.
·
Tabú,
prevenir
Para
prevenir el incesto, se le cuenta a los niños, que el sol y la luna eran dos
hermanos que se amaban y Karagabí, en
castigo los volvió astros y los separó para siempre en el firmamento.
·
Resaltar
virtudes
En un
cuento tradicional, tres hombres y dos mujeres se fueron a cazar tigres. Por la
noche son rodeados por una manada de tigres hambrientos. Los dos hombres que
eran maridos oficiales de las mujeres del grupo, se acobardan y se vuelan
corriendo de pánico, dejando solo al compañero y a sus mujeres. El cazador
después de una intrépida noche de combate con los tigre logra matar a muchos y
poner a salvo las mujeres, a la llegada a la aldea ellas públicamente abandonan
a sus cobardes maridos y las dos se brindan y se convierten en mujeres
oficiales del valeroso. Recompensa
al valor.
·
Educativa,
ejemplarizante.
Imamá, el
tigre, se da ínfulas de ser el más poderoso de la selva e impone el terror con
los más débiles. Camina siempre gruñendo y con la cabeza alzada, creyéndose
dueño del orbe. Kuriva, el humilde y
astuto ñeque o guatín, decide darle su merecido al que se cree dueño del mundo,
oponiendo inteligencia a fuerza y gruñidos. Astutamente engaña a tigre en
varias lides, como el hacerle comer sus propios hijos sin que se dé cuenta de
ello, o burlarlo en un baile ante todos los presentes, o incluso, hacerle
golpear con su manaza de tigre sus propias guevas. Los tigres siempre son de
papel dice, el proverbio chino. Leyenda contra la “importancia personal”.
CONCLUSIONES
La
zaga embera es larga y extensa y
varía de región a región, incluso de
comunidad a comunidad, pero los arquetipos míticos y legendarios se mantienen.
Una larga historia que se compone de muchas historias completas en sí mismas, pero
que son solo parte, capítulos de la gran historia mítica del pueblo embera.
En las actuales comunidades de investigación Karagabí y Tutruika, tienen poco peso, si bien se les conoce,
algunos llegan a firmar que Karagabí
es un dios de lo katíos. Los duros
siguen siendo: Ankoré y especialmente
Pakoré wera.
Los
mitos y leyendas más populares y vivos son. Origen del hombre, las historias de
Jinú-Potó-Warra, las de Jé, o Jepá,
la serpiente gigante, las historias de Ventura,
un héroe cultural del alto Baudó
(para algunas comunidades), las cientos de historias con los extraños seres del
mundo de los Yamberas[4],
nusi, aribada, guangano, madres de agua y jais kachirúas, entre los principales. Están regidos por Antomiá, o Antumiá para otros, que vive con su Antomiá wera, más poderosa que él. Con la influencia cristiana ha
tomado la categoría de Diablo, señor del
mal. Pero en las leyendas ancestrales, Antomiá
no es bueno ni es malo, sencillamente rige el bien y el mal, a él debe aliarse
el jaibaná para obtener jais para sus labores mágicas y de curación.
Si fuera malo no se los daría para curar, es el hombre el que decide y dispone
entre el bien y el mal y no Antomiá.
Entre los embera del rio Sinú Antomiá
se le aparece a los hombres en la forma de un niño tierno, hombre o mujer,
sentado entre las aguas jugueteando con los peces; una figura bastante alejada
del ser rojo, cuernos, rabo y pezuña de cerdo o macho cabrio del cristianismo.
Es más, para los antiguos Antomíá, es
el espíritu del río.
Respecto
al rol de género, los mitos primordiales demuestran su importancia en todos los
aspectos de la vida social como depositarias y trasmisoras de la cultura[5], pero en la actualidad hay
pocas mujeres en posiciones de gobierno, de reconocimiento oficial como
chamanas, tongueras o pildeceras, (que toman pildé y tonga, plantas
enteogenas, de poder) aunque es de reconocerse el esfuerzo de los actuales
porque las mujeres participen, ahora hay más niñas emberas en la escolaridad que en otros años, algunas ocupan cargo
en los cabildos indígenas.
Desgraciadamente
los sabios emberas están muriendo día
tras día, y las nuevas generaciones no están recibiendo su legado. Las teorías
de Albert Einstein como las Steven
Hauking seguirán en discusión por que están escritas, la Cosmogonía embera hoy notablemente fragmentada está
en la cabeza de algunos viejos, ellos son libros vivos y cuando mueran no los
podemos abrir jamás, en literatura decimos que no es tan importante el autor
con tal de que nos quede el poema. Con el ávido deseo de cambio hacia la
modernidad de las actuales generaciones emberas
muy pronto no habrá un relato para escuchar.
En
síntesis, los mitos y leyendas son
formas de pensamiento colectivo que tratan de oponer la entropía al
movimiento dialectico del Cosmos. En ese Desorden ordenado que es el Universo,
el embera antepone la entropía misma
como acción metafísica, para no sucumbir a la oscuridad y al vacío, antepone el
orden desordenado del universo. Lo que Frazer en su obra La Rama dorada llamaba lo parasimpático, el viejo principio
homeopático, que con lo mismo que uno se enferma, se cura. Lo mejor para quitar
las manchas del plátano, es el mismo plátano. Pero las historias ancestrales se
han ido hibridando con los mitos del cristianismo, desde que curas y monjas
aparecieron armando escuelas e internados. Ellos han sido el elemento más
nocivo de la aculturación de los embera y
la contaminación de sus mitos y creencias. Actualmente el permanente contacto
con la sociedad occidental da fuertes pisadas de animal grande por todos los
territorios indios y más por la mente embera.
Ya Pakoré wera, el espíritu femenino
de la selva va siendo remplazado por San Pedro y todo el fetichismo cristiano.
El mito de Cristo pronto borrará a Ankoré,
a menos que los actuales embera lo
vuelvan a pintar en el alma con la jawa
de la memoria.
Nuquí, Chocó, junio de 2012
BIBLIOGRAFIA
CONSULTADA
Ninguna.
Einstein,
Hauking y Frazer autores mencionados en el
texto, fueron leídos por curiosidad de conocimiento en mi época
estudiantil.
Fuentes: La
tradición oral y la memoria.
INFORMANTES EMBERAS
Comunidad de Jawa
José Morales, Investigador comunitario
Leovigildo Kunampia,
cabildo mayor
Miltón Cabrera, docente
Edgar Sanapí Tripikai, cazador
Comunidad de Nuquí arriba-Tandó
Armando Hanipe Cabrera, Investigador comunitario
María Elia Cabrera, secretaria Cabildo
Juvenal Cabrera,
gobernador Tandó
Comunidad de Panguí-Yucal
Francisco Quiro (Célimo), investigador comunitario
Fátima Cabrera, agricultora
[1]
En la mitología del Sinú, Tutruika no es hermano de Karagabi,
Turuika es un dios que se hace solo y disputa con él, en fuerza, astucia,
resistencia e inteligencia. Nadie vence a nadie y hacen pacto de no agresión e
intercambian sabidurías.
[2]
Este relato referente a los hijos de Ankoré fue recogido por Baltazar Mecha,
líder y etnolingüista embera y
cursado escrito a todas las escuelas del Chocó, tuve la oportunidad de leerlo
en Tandó y oírlo a viva voz en boca
de Miltón Cabrera profesor en la comunidad de Jawa hace pocos días. Pero en los relatos de Baltazar y Milton, Tachi-nave no aparece con nombre
especifico, se habla solo de Ankoré y que su mujer “le sugirió la creación del
hombre”.
[3]
En la historia de la Jepá de la laguna de Boroboro,
una poderosa chamán salva al protagonista y encierra a la serpiente gigante que
lo succiona todo en el fondo de la laguna.
[4] Los yamberas,
tienen el poder de transformarse en lo que ellos deseen: en seres diminutos,
gigantes, humanos normales para engañar a los hombres y hacer sus fechorías,
pueden adoptar la forma de grotescos monstruos generalmente con forma de animal
feroz, pero combinando partes de estos.
[5]
Algunos chamanes cuentan que en el pasado,
cuando las mujeres podían transitar solas la selva. existían las tachi-naves, mujeres sagradas, que
recorrían la manigua recogiendo y contando las historias en todas las comarcas.

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